
No quedan rencores ni odio, no queda nada ... aunque pensándolo bien queda el cariño que siempre te voy a tener. Solo yo entiendo porque es así y nadie mas. Queda también una gratitud enorme, no se porque pero es lo que hay. Y obvio quedan las cenizas, que para mi son eso, por ahí para vos lo que paso no fue ni eso ... pero ellas siempre están y ya no tienen ganas de resurgir como antes, ahora son cenizas que las guardo en un frasquito y las dejo por ahí ... por si algún día las queremos hacer arder.
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